lunes, 12 de marzo de 2012

Conformismo


Mi madre me decía, cuando yo era más pequeño, que fuera un hombre de provecho. Que hiciera eso que más anhelara, pero que lo hiciera hasta sangrar.
Ahora que ya soy más grande, me pregunto día tras día cual es el mayor de mis anhelos...
Impertérrito , sin causalidad alguna en esta lucha atómica en que transcurro; transcurre en un interior en el que el eco retumba, de lado a lado, sin destino ni conciencia, conciencia de tiempo...
Ese maldito poseedor de nuestros delirios.
Descompuesto de argumentos, el corazón se sacude violentamente en su filantrópica caverna... oscurecido de tanta carroña acumulada... viciado de dolor, en su permutado existir...
Una catarsis abrasiva es lo único que mis huesos codician. Una luz que me saque de esta tumba que yo mismo he cavado tan honda. Llena de sangre y vísceras, mezcladas con un líquido de tacto semejante al fluido primordial; ése que nos dio la vida, nos forjo como fetos de la sociedad...
Mi Yo flota en ese mar tan turbio, sollozando contra la putrefacción, ¡Esperando!, la más pura felicidad...