Recuerdo...
Ciudades desoladas, cuerpos, inertes, ya en su última exhalación. Siento recuerdos que pinchan mis pies al andar, que hacen que sangre cada día que me levanto de la cama.
Ascuas las que no se apagan en mi corazón, pues arde. Arde de tanto sentir, de tanto querer volar hasta el jamás, poder ser un organo independiente, dejar de ser el jefe de todo y cambiar de ritmo.
Sentir pura adrenalina entrando por sus agujeros, como en caida libre.
Instantes fugaces que se van con el tiempo, pero que gracias a nuestra capacidad humana del recuerdo, podemos vivir una y otra vez, convirtiendo todos nuestros actos en eternos y únicos.
Me pierdo en mi pasado, pues el futuro algun día lo será...
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